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Los fertilizantes agrícolas contaminan miles de pozos en el Valle de Salinas

Photo shows a man crouched near a metal pipe, pouring water from a spigot into a plastic bucket. Behind him are produce fields.
Erin Malsbury
/
KAZU News
Drew McCown está tomando muestras de un pozo en una granja del Valle de Salinas.

Esta es la primera parte de una serie de tres reportajes, que cuenta con el apoyo del Centro para el Periodismo en Salud de USC Annenberg. Las dos primeras historias de esta serie están disponibles aquí: la parte dos y la parte tres.

En un día soleado, junto a un campo agrícola del Valle de Salinas, Drew McCown llena dos pequeñas botellas de agua de un pozo.

“He tomado muestras de unos 400 pozos esta temporada”, dice.

Todos los pozos agrícolas de la Costa Central se analizan una vez al año. Hay alrededor de 5,000 pozos, explica Sarah López, directora de Central Coast Water Quality Preservation, Inc., es una organización sin fines de lucro que supervisa este proceso.

Ella nos señala en un mapa los pozos de la Costa Central, y López dice que encontrar niveles altos de nitratos no es algo raro.

“Este tramo largo en el mapa es el Valle de Salinas, el suelo del valle”, explica. “Las áreas en rojo indican que muchos pozos superan el nivel permitido para el agua potable”.

La principal causa de esta contaminación son los fertilizantes agrícolas. Cuando se aplica más fertilizante del que las plantas pueden absorber, el exceso de nitrato se disuelve en el agua. Esa agua se filtra hacia el subsuelo y llega a los mantos de agua subterránea. En el condado de Monterey, el 41% de los pozos que se analizan tienen niveles de nitrato por encima del límite permitido por el estado y por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

Esto representa un riesgo para la salud. Los nitratos existen de forma natural en pequeñas cantidades en el agua, las plantas y en nuestro cuerpo. Pero cuando hay demasiado, pueden impedir que las células de los glóbulos rojos transportan oxígeno a los tejidos del cuerpo. En los bebés, esto puede causar el llamado síndrome del bebé azul, una condición que puede ser mortal. Además, los nitratos se han relacionado con defectos de nacimiento, distintos tipos de cáncer y problemas de la tiroides.

Photo shows a man in a baseball cap and flannel shirt standing in front of an old water system.
Erin Malsbury
/
KAZU News
Horacio Amezquita fue administrador de la Cooperativa San Jerardo y vivía junto al primer pozo de la comunidad.

La agencia regional de agua en la Costa Central estima que más de 14,000 personas que viven en esta región tienen agua contaminada con nitratos.

Muchas de esas personas son trabajadores agrícolas que viven cerca de los campos. La Cooperativa de San Jerardo es una comunidad de trabajadores del campo cerca de Salinas, rodeada por kilómetros de campos agrícolas. Horacio Amezquita vivió allí durante décadas y trabajó como administrador de la organización. Aun después de mudarse, ha seguido colaborando con la comunidad. Y en un día de verano, me muestra los antiguos sistemas de agua.

“Este es el primer pozo que se contaminó”, dice mientras abre la puerta a un espacio oscuro y lleno de polvo. Una tabla de madera sobresale del centro del pozo viejo para indicar que ya está fuera de servicio.

“El condado vino y lo selló con cemento hasta el fondo”, dice Amezquita.

Entre 1990 y 2001, en San Jerardo se cerraron tres pozos por contaminación con nitratos. Durante un tiempo, los residentes recibieron agua embotellada. Hoy, el agua llega a la comunidad por tubería desde un pozo más nuevo, a unas dos millas de distancia.
Pero el agua de ese pozo nuevo también podría volverse inestable y quedar fuera de servicio pronto.

“Antes estaba en tres puntos”, dice Amezquita sobre el pozo nuevo, refiriéndose a los miligramos por litro de agua. “Ahora está en 8.25”.

Eso está apenas 1.75 miligramos por debajo del límite permitido.

“Cuando pasa de los 10 miligramos, se alcanza el límite máximo permitido de contaminación y el agua ya no se puede usar”.

Todos los residentes con los que hablé en San Jerardo compran agua embotellada. Algunos ni siquiera dejan que sus perros beban agua de la llave.

María Arriola ha vivido en San Jerardo desde que la comunidad se formó en 1979. Durante décadas ha tenido que comprar agua embotellada. Entre el costo del agua y los costos asociados a la conexión del pozo, Arriola gasta alrededor de $240 dólares al mes. Y aun así, vive con miedo por la calidad del agua que tiene en casa.

“Ahora, muchas personas aquí tienen cáncer porque el agua no es saludable”, comenta Arriola.

Ella tiene dos tipos de cáncer. Otros residentes con los que hablé dijeron haber sido diagnosticados con cáncer, al igual que algunos de sus hijos además de otras enfermedades.

“Tres han muerto por problemas congénitos”, dice Arriola. Los defectos de nacimiento son altos en esta pequeña comunidad.

Puede ser difícil atribuir directamente los problemas de salud a los nitratos en el agua en una comunidad donde, según los residentes, los pesticidas llegan desde los campos que la rodean. Tanto los pesticidas como los nitratos pueden afectar la salud de manera similar, lo que complica identificar una sola causa. Aun así, la administradora de la cooperativa, Rosa Carrillo, señala que al menos se ha registrado un caso del síndrome del bebé azul. Además, dice que vivir con esta incertidumbre también tiene un impacto emocional y mental en las familias.

“Tienen miedo cada vez que van a abrir la llave”, dice.

Ahora, la cooperativa está demandando a las agencias regional y estatal del agua por eliminar regulaciones sobre los nitratos en la agricultura.

Más detalles sobre esto en las partes dos y tres de esta serie.

Esta historia fue traducido del inglés por Dolores Marquez. 

This story was translated from English by Dolores Marquez.

Erin is an award-winning journalist and photographer. She's written for local and national outlets, including the Smithsonian and Science Magazine. She has a master's degree in science communication from the University of California, Santa Cruz.
Dolores Haidee Marquez is a psychology and human communication student at Cal State Monterey Bay.
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